Edición del lunes 23 de Octubre de 2017

Adrián, un portero muy normal

Rafael Pineda




Sevillano de Su Eminencia, el meta del Betis superó su grave lesión de rodilla ayudado por Miki Roqué Para Adrián, la noche más triste de su vida fue la del pasado 18 de noviembre. Bético desde que tenía uso de razón, profesional desde que asienta en el Betis B en 2009, el portero acababa de […]

Sevillano de Su Eminencia, el meta del Betis superó su grave lesión de rodilla ayudado por Miki Roqué

Adrián en el Benito Villamarín./GARCÍA CORDERO

Para Adrián, la noche más triste de su vida fue la del pasado 18 de noviembre. Bético desde que tenía uso de razón, profesional desde que asienta en el Betis B en 2009, el portero acababa de recibir cinco goles del Sevilla en un derbi donde su actuación no fue, ni mucho menos, destacada. Adrián pensó en esa semana en muchas cosas. En lo mucho que le había costado llegar al primer equipo. En las tardes de sacrificio en la ciudad deportiva verdiblanca. En la grave lesión de rodilla que tuvo en 2011. No podía dejar escapar la oportunidad que se había ganado a pulso. Por eso, con la ayuda de un entrenador, Pepe Mel, que le dijo que iba a ser titular ante el Madrid seis días después de la debacle en Nervión, Adrián fue parte principal de un gran triunfo sobre el equipo merengue. Un 1-0 que levantó su ánimo y el de su equipo.

“Esa semana demostró una gran madurez. Los buenos son los que se saben levantar”, afirman desde la entidad verdiblanca en relación a este portero de 25 años que se ha hecho con la titularidad del Betis. “Soy un tío muy normal”, aclara este sevillano del barrio de Su Eminencia, que dio sus primeros toques a un balón en tan sevillano barrio y, especialmente, en el Colegio de Altair, cuna de muchos futbolistas de la ciudad. Curiosamente, Adrián empezó a jugar de delantero por su facilidad en el remate, pero a los 10 años fue reclutado por el R. Betis como portero. En la cantera bética fue avanzando sin llamar demasiado la atención. Hasta que el punto de inflexión lo dio cuando llegó al Betis C. En el tercer equipo bético senior, que ahora no existe, Adrián despuntó después de un muy buen último año en juveniles. El portero, que había destacado esencialmente por su físico comenzó a madurar, a progresar técnicamente y a mejorar en el juego aéreo, virtudes que ahora descollan en el meta sevillano.

Adrián realizó la pretemporada con el primer equipo en 2008, pero algunas cuestiones burocráticas impidieron que Paco Chaparro lo incluyera en el primer equipo de forma definitiva. Compartió la portería en el filial con Razak, fichado del Polideportivo Ejido, hasta que se asentó en la titularidad del segundo conjunto bético.

En noviembre de 2011, en un partido contra el Ceuta, Adrián se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla. Fueron seis meses de dura recuperación, en los que compartió sinsabores con Vadillo, también lesionado, y recibía ánimos, curiosamente, de otro futbolista bético que lo estaba pasando muy mal: Miki Roqué. El catalán, que falleció en junio de 2012 y que estuvo con Adrián en el filial, fue un referente para el meta del Betis en las duras horas de la recuperación. Miki no ganó su batalla a la enfermedad, pero su estímulo sirvió para que Adrián saliera reforzado después de su dura enfermedad. “Nunca olvidaré a Miki”, señaló el propio jugador en una charla a los alumnos del colegio Altair.

Ya había debutado contra el Málaga después de la expulsión de Casto. Con su camiseta amarilla, que siempre le acompañará salvo que fuera de casa otro portero dicte lo contrario. Ya sabe lo que es jugar en campos como el Vicente Calderón o el Sánchez-Pizjuán, recibiendo el apoyo unánime de su afición bética el día de su estreno en casa, frente a la Real Sociedad, partido en el que la grada coreó su nombre. Ese día invitó al partido a muchos de sus amigos sevillistas, que vibraron con su actuación.

Jamás se lo creerá Adrián, un tipo normal, amigo de Joel Campbell y de la gente de su barrio, de sus bares, con su novia de toda la vida. Mientras disfruta con las bromas de Cañas en el vestuario, anda enfrascado en la renovación con el club de sus amores. Acaba contrato el 30 de junio, fecha en la que podría terminar también la carrera en Educación Física, pues le quedan sólo tres asignaturas para la licenciatura. Dicen que equipos como el Valencia CF han llamado a su puerta. Nada que desestabilice a un portero con los pies en el suelo. “Es muy joven y no lleva mucho tiempo en Primera, pero está mejorando de forma constante y estamos muy contentos con él. Es un trabajador incansable”. Quien dice esto es José Ramón Esnaola, campeón de la I Copa del Rey y 40 años al servicio del R. Betis. Casi nada.

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