Edición del 18 de Noviembre de 2018

Al fin, nuestro Lunes Santo

Carlos García Lara




Al fin un Lunes Santo como mandan los cánones, hasta con el frío de la noche sevillana cuando el Museo se recoge por Alfonso XII o San Gonzalo establece su particular ‘lucha’ por no dejar las calles del Barrio León, envueltas por ese aroma a azahar que tanto hemos echado de menos durante la Cuaresma. Y es que 383 días para el próximo Lunes Santo es mucho tiempo.

Al fin un Lunes Santo como mandan los cánones, hasta con el frío de la noche sevillana cuando el Museo se recoge por Alfonso XII o San Gonzalo establece su particular ‘lucha’ por no dejar las calles del Barrio León, envueltas por ese aroma a azahar que tanto hemos echado de menos durante la Cuaresma. Y es que 383 días para el próximo Lunes Santo es mucho tiempo.

La incertidumbre con la que se inició el día se tornó en felicidad. El corazón se nos inundó, pero de alegría una vez que se esfumaron, se evaporaron, las horas críticas en las que se había anunciado lluvia… agua que ayer sólo brotó de los ojos de los ancianos que, un año más, pudieron ver en sus sillitas de ruedas la salida de la cofradía de Las Aguas… o la de los costaleros de Señor Cautivo de Santa Genoveva cuando su capataz, Carlos Villanueva, dedicó la primera levantá a su madre, recientemente fallecida…

Muy destacable fue el esfuerzo titánico de la hermandad del Polígono de San Pablo para llegar con diez minutos de adelanto a la Carrera Oficial, nada fácil viniendo desde la lejanía como lo hacen y guardando siempre la compostura, mientras sus pasos hicieron gala de una elegancia exquisita.

Lunes de Cautivos… también el de Santa Genoveva, que trajo nuevamente tras de sí a una masa de vecinos del Tiro de Línea que celebraron que su cofradía iba a hacer estación de penitencia. Y que mejor forma de hacerla bajo el lema que tanta esperanza nos proporciona: “Por un mundo mejor”.

Lunes Santo de olivo y rocío, de elegancia personificada en los negros nazarenos que acompañaban al exquisito y dulce misterio de muerte de Santa Marta.

Lunes en el que pudimos rememorar tiempos pretéritos ahora presentes gracias a la hermandad de la Veracruz, donde el Lignum Crucis volvió a ser protagonista, aunque esta vez también el Señor crucificado y María Santísima de las Tristezas. Y jornada en la que pudimos asistir al estreno de itinerario de Las Penas, que decidió retornar a San Vicente por la Campana, antecediendo al Museo.

Ayer fue un día en el que el tiempo nos dio una tregua y Sevilla ganó para sí un nuevo Lunes Santo en el que la gente se lanzó a la calle como si le fuese la vida en ello. Quizás, pensando en lo que fue ayer o en lo que pueda venir… Pero sea lo que sea y pase lo que pase, Sevilla fue ayer Lunes Santo y éste fue, lo que tuvo que ser….

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