Edición del viernes 20 de Octubre de 2017

Al pie del guión

Carlos García Lara




Al final, se cumplieron los pronósticos y nos quedamos sin Martes Santo. Ya llevamos vividas tres jornadas, a la cual más distinta. Una, el Domingo de Ramos, en la que nos quedamos a medias; otra, el Lunes, en la que salieron todas las cofradías; y la última la del Martes, en la que nos invadió la más absoluta soledad.

La jornada del Martes Santo vuelve a romperse por cuarto año consecutivo.

Una nazareno de La Candelaria en el balcón de su casa. / fotos: RUESGA BONO

Al final, se cumplieron los pronósticos y nos quedamos sin Martes Santo. Ya llevamos vividas tres jornadas, a la cual más distinta. Una, el Domingo de Ramos, en la que nos quedamos a medias; otra, el Lunes, en la que salieron todas las cofradías y pudimos vivir un día muy especial; y, la última, la del Martes, en la que nos invadió la más absoluta soledad, porque Sevilla y sus calles se quedaron sin hermandades haciendo su estación de penitencia. Esta es la crónica de un mal augurio ya anunciado.

La temprana y acertada decisión adoptada por el Cerro de no salir, nos hacía presagiar lo que iba a ser la tónica dominante durante toda la jornada, en la que las hermandades fueron desencadenando sus determinaciones de forma rápida –algunas por la experiencia ya adquirida en años atrás- al tener muy claro lo que les podía suceder si echaban el cuerpo de nazarenos a la calle.

Hasta que llegó el turno de La Candelaria, que pidió una hora de margen que no llegó a agotar porque los partes meteorológicos confirmaban lo que ya se venía anunciando: que el día no tenía arreglo.

Ayer también brotaron lágrimas… pero las del Cielo en forma de lluvia y la de los miles de cofrades que vieron quebradas sus ilusiones. Otro Martes Santo más sin cofradías en la calle. Y es que ayer no era, precisamente, un día para demostrar valentía alguna, aunque el corazón de muchos cofrades así lo demandaban.

Pero sólo nos quedamos sin cofradías en la calle, porque las hermandades cumplieron con su anuncio de abrir a los fieles las puertas de sus respectivos templos, que fueron muy visitados. Al igual que se cumplió con algunos rituales de este Martes, como la visita al Señor del Gran Poder y su posterior subida al paso procesional.

Tres años seguidos sin Martes Santo, tres jornadas en los que algunos hermanos mayores aún no se han estrenado realizando su estación de penitencia a la Catedral, caso de José Anca en El Cerro, Maruja Vilches en Los Javieres, Miguel Genevat en Santa Cruz ó Antonio Burgos, recién designado, en San Esteban.

De nuevo se reunieron en ese gran palco desde el cual se domina todo el escenario cofrade, desde el palquillo hasta la Catedral. Andrés Martín y Adolfo Arenas rememoraron años de bonanzas cofradieras ya pasadas. / FRANCISCO SANTIAGO

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