Edición del lunes 23 de Octubre de 2017

El arte debe cambiar la sociedad

Julián RB




El Meiac alberga la exposición ‘La canción del tomaco’, en la que el sevillano Federico Guzmán refleja su experiencia con un híbrido entre el tomate y el tabaco que ha cultivado el propio artista.

El Meiac alberga la exposición ‘La canción del tomaco’, en la que el sevillano Federico Guzmán refleja su experiencia con un híbrido entre el tomate y el tabaco que ha cultivado el propio artista

Imagen de la exposición de Federico Guzmán en el Meiac.

Ideada por Federico Guzmán y comisariada por Michel Hubert, la exposición La canción del tomaco recoge las experiencias del artista con la planta, un injerto de tomate y tabaco que saltó a la fama en un capítulo de Los Simpsons. En un recorrido de la ficción a la realidad, el artista se apropió del invento para cultivarlo. El tomate y el tabaco pertenecen a la misma familia de plantas, las solanáceas, lo que permite su injerto y crianza en una sola mata. Uniendo sus tallos y compartiendo su clorofila, las frutas de tomate crecen en raíces de tabaco y funden sus nombres, mitos y genealogías. El tomate, sustancioso alimento es el cuerpo; y el tabaco, planta sagrada y chamánica es el espíritu. La alianza del tomaco propone señas de un camino de sabiduría regido por la proporcionalidad, la reciprocidad y la complementariedad.

Patrocinado por la Fundación Ortega Muñoz y mostrado en la sede del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (Meiac) hasta el 9 de abril, el proyecto incluye dibujos, grabados, fotografías y vídeos, además de una espectacular intervención en las paredes del museo y una aplicación con realidad aumentada que permite el cultivo virtual de la planta. El injerto de tomate y tabaco, desarrollado en parte en la comarca extremeña de Las Villuercas, contó con la colaboración del naturalista Joaquín Araujo. Pero es algo más que un experimento agrícola, o una metáfora visual. En la obra desarrollada por Federico Guzmán se comprometen también otros intereses. De una parte su mensaje nos dice que en la naturaleza se atesoran recursos que pueden, al mismo tiempo, alimentar cuerpo y espíritu. De otra advierte sobre la sobreexplotación química de los cultivos que está poniendo en grave riesgo la conservación del medio ambiente.

Federico Guzmán (Sevilla, 1964), uno de los más jóvenes de la llamada Nueva Figuración Sevillana que revolucionó el panorama artístico nacional a finales de los años ochenta, siempre ha sido un creador comprometido con su entorno pero fue una estancia en Colombia, entre 1997 y 2000, lo que le llevó a ser consciente de la importancia de la naturaleza y a ratificar su idea de que el arte debe ser una herramienta para cambiar la sociedad.

FOTOGALERÍA: Federico Guzmán, la canción del tomaco

Comentarios

Dejar un comentario




HTML Snippets Powered By : XYZScripts.com