Edición del viernes 24 de Marzo de 2017

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Así se viste El Cid

García Cordero

La artista estadounidense de origen polaco Agatha Oleksiak ha vestido la estatua de El Cid Campeador en el centro de Sevilla.

«No hay nadie como tú, mi amor», exclamó en perfecto español la artista, dirigiéndose al Cid labrado en bronce, antes de subirse a una grúa elevadora de las empleadas para el alumbrado público. Con dos de estas grúas municipales contó Oleksiak para forrar a unos colosales El Cid y su caballo, Babieca, con retales multicolores de ganchillo, además de con una colaboradora y dos operarios municipales, que han seguido sus instrucciones.

La labor de forrado fue iniciada por la enorme lanza que Rodrigo Díaz de Vivar sostiene en lo alto, como arengando a sus tropas o en señal de fuerza ante el enemigo, antes de entrar en batalla. Minutos antes de ascender en la grúa (la estatua, además de sus dimensiones, está aupada por un pedestal de granito de casi cuatro metros de altura), la artista aseguró que aprendió por su cuenta la técnica del croché, ya que su abuela la desconoce. Además, reconoció haber elegido esta obra para su acción por representar «a un personaje de leyenda», pero también por haber ganado una batalla después de muerto, lo cual debe ser, a su juicio, la meta de cualquier artista, o sea dejar obras perdurables, aunque lo suyo sea el arte efímero.

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