Edición del jueves 23 de Marzo de 2017

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Bécquer y ‘su’ Venta de los Gatos

DANIEL RODRÍGUEZ PACHECO

En Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros ventorrillos célebres, uno que, por el lugar en que está colocado y las circunstancias especiales que en él concurren, puede decirse que era, si ya no lo es, el más neto y característico de todos los ventorrillos andaluces.

Figuraos una casita blanca como el ampo de la nieve, con su cubierta de tejas rojizas las unas, verdinegras las otras, entre las cuales crecen un sinfín de jaramagos y matas de reseda […] Empotradas en el muro que rompen varios ventanillos abiertos a capricho para dar luz al interior, y de los cuales unos son más bajos y otros más altos […] imitando un ajimez o una claraboya, se ven, de trecho en trecho, algunas estacas y anillas de hierro que sirven para atar las caballería.”

Así se describe, nada más y nada menos que del puño y letra de Gustavo Adolfo Bécquer en sus ‘Rimas y leyendas’, uno de los lugares más particulares de la Sevilla antigua y que hoy día sigue activo en el boca a boca de los sevillanos debido a la incertidumbre en cuanto a su futuro.

La ‘Venta de los Gatos’, situada en la Avenida Sánchez Pizjuán, era un lugar muy habitual en la vida de los vecinos de la zona en días de asueto para pasar las tardes o simplemente para que los jóvenes disfrutasen jugando, cantando o bailando.

Hoy se encuentra completamente abandonada a la suerte de los que por allí merodean, entre rumores de los vecinos de la zona que no se ponen de acuerdo en qué quieren convertir el enclave una vez rehabilitado. Una de las posibles opciones, es la de convertir la ‘Venta de los Gatos’ en una asociación, que los lugareños solicitan con insistencia al ayuntamiento.

Cuentan las lenguas que la ‘Venta de los Gatos’ es uno de los últimos lugares con historia viva de Gustavo Adolfo Bécquer en Sevilla, quien tras marcharse a Madrid durante varios años, a su regreso no encontró parecido alguno a aquel maravilloso entorno que había dejado a su partida.

No dejarán, seguro, los que de este histórico lugar han conocido su leyenda, de batallar por volver a darle un sentido a aquello que tanto inspiró a uno de los ilustres personajes de nuestra literaria ciudad.

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