Edición del sábado 17 de Noviembre de 2018

Moda a golpe de capote y lluvia

Marta del Valle Pascual




En el toreo, al contrario que en otros espectáculos, el traje que viste el protagonista, el popular vestido de luces, goza de gran importancia. Se le llama así por los efectos luminosos que producen al reflejar la luz en las lentejuelas que lo adornan. Hasta el siglo XVII se confeccionaban en ante, pero desde entonces y hasta hoy se hacen en seda y se adornan con oro y plata.

Imagen de la zona de la puerta del Príncipe rodeada de paraguas./ EDUARDO BRIONES

La impetuosa lluvia no impidió colgar el cartel de “no hay entradas” en el inicio de la temporada taurina en Sevilla

Ir a los toros es un acontecimiento social, donde es importante cuidar el atuendo personal y respetar el protocolo. En el vestuario elegido por la mujer deben prevalecer dos cualidades: la elegancia y la comodidad. Elegancia no dignifica exceso, tampoco vamos a una boda. Hay que tener en cuenta que las gradas de los ruedos obligan a subir incómodos escalones y a sentarse en asientos poco confortables. Como complemento estrella, el abanico (si la lluvia lo permite). El hombre sin embargo, camisa en tonos claros y con chaqueta. Hay quien prefiere ir con traje, dependiendo del estilo de cada uno.

En definitiva, todo un ritual que forma parte de este espectáculo, donde es importante anteponer la elegancia y la compostura a cualquier otra inclinación donde podamos llamar la atención en exceso.

Domingo de Resurrección en la Maestranza de Sevilla

Ante una plaza repleta, con el albero mojado y con un colorido sorprendente por los numerosos chubasqueros y paraguas, se abre la temporada taurina en la Real Maestranza de Sevilla.

La lluvia, como sigue siendo habitual en estos últimos días, fue la gran protagonista al inicio de la corrida. Una manta de agua, que no cesaba, no impidió la tan esperada tarde de toros del domingo de resurrección. Fue salir el primer toro, y amainó la lluvia, para no restar protagonismo a Morante de la Puebla, que, llenó la boca de los espectadores de silbidos y abucheos.

Un público exquisito y exigente se quedó con ganas de ver una buena faena del de La Puebla, que mató al primer toro sin apenas dar dos capotazos.

Entonces salió El juli. Se cerraron por completo todos los paraguas y el público sediento de espectáculo, se arrancó al son de un gran ¡olé! ante un Julián arrodillado, que recibió al primer toro a portagayola. Se podía mascar el grado de entrega con la que el torero salió al ruedo. Tras los primeros pasos del maestro, la gente enardecida pide la música a gritos. El segundo toro de la tarde premió al torero con una oreja y con petición de una segunda.

La serenidad y tranquilidad de Manzanares se adueñó del silencio característico de la Maestranza. Pasó sin lograr demasiado triunfo, hubo muletazos de clase pero no logró rematar la faena.

No fue tampoco el cuarto toro el de Morante, que en primera instancia llenó de aplausos a un público que borraba lo ocurrido en el primer toro y le brindaba una oportunidad. Defraudó.

El Juli tenía eclipsado tanto a sus compañeros como a los visitantes, y provocó el grito de ¡Torero! en la plaza. Toda la corrida fue un homenaje que se dió el maestro en esta vuelta a Sevilla, y consiguió salir a hombros por la Puerta del Príncipe, sumando dos orejas a la primera obtenida en su primer toro.

Manzanares, cerraba esta apertura de la temporada, demostrando señorío y dejando mucho que desear. Siempre se espera más de este gran torero.

A la faena en La Maestranza no faltó la Duquesa de Alba acompañada por su marido Alfonso Díez, tan solo tres días después de cumplir 87 años. También pudimos ver a Nieves Álvarez, de riguroso negro y gabardina, junto con una sonriente Nuria González.

Inés Sastre, Jesús Quintero, el Lombo estuvieron presente en la tarde lluviosa de toros.

La modelo Laura Sanchez no faltó a la cita de la capital hispalense, con un vistoso pañuelo al cuello y labios rojos.

Una tarde gris, donde los protagonistas fueron los paraguas y chubasqueros, dejaron a un lado la elegancia y la moda que se sirve en las gradas de las plazas de toros, para refugiarse de la incansable lluvia. Los paraguas tapizaron el coso, pero dentro de este fenómeno hubo matices. Desde paraguas con arcoíris hasta el clásico de color negro zahíino, como los toros.

El color negro, fue elegido por excelencia entre las mujeres asistentes. Los hombres, optaron por el azul, acompañado por una indispensable gabardina, en tonos claros.

En el toreo, al contrario que en otros espectáculos, el traje que viste el protagonista, el popular vestido de luces, goza de gran importancia. Se le llama así por los efectos luminosos que producen al reflejar la luz en las lentejuelas que lo adornan. Hasta el siglo XVII se confeccionaban en ante, pero desde entonces y hasta hoy se hacen en seda y se adornan con oro y plata.

Para el broche de oro de la semana Santa de Sevilla en la plaza de toros de la Maestranza, Morante eligió el verde botella sobre oro, mientras que El Juli que, no necesitó traje de luces para deslumbrar, lució azul marino sobre oro. Un espectacular Manzanares en un gris plomo sobre oro, dejó sin aliento a los asistentes en esta maravillosa tarde taurina.

Con este inicio, solo queda esperar a la siguiente cita, y desear que sea una buena temporada.

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