Edición del viernes 20 de Octubre de 2017

Las cosas de don Julián

Ángel Cervantes




El Juli es un torero admirable. Salió al empapado ruedo de la Maestranza a comerse el mundo, como si fuera el último novillero sin picadores del escalafón. Crónica de Ángel Cervantes

El Juli es un torero admirable. Salió al empapado ruedo de la Maestranza a comerse el mundo, como si fuera el último novillero sin picadores del escalafón. 

El Juli sale por la puerta del Príncipe./EDUARDO BRIONES

Tres toros de Garcigrande, dos de Domingo Hernández (quinto y sexto) y uno de Parladé (primero).
Morante de la Puebla (bronca / silencio).
El Juli (oreja / dos orejas).
José María Manzanares (ovación tras aviso / silencio tras dos avisos).
Lleno de “no hay billetes”.

1º) Julián López “El Juli” es torero de todo punto admirable. Ayer salió al empapado ruedo de la Maestranza a comerse el mundo, como si fuera el último novillero sin picadores del escalafón. La segunda faena fue, de principio a fin, inmensa. No se puede torear más por debajo de la pala del pitón. Esta y no otra (la que se torea, no la que se vocifera) es la respuesta de una máxima figura del toreo a la que las empresas no paran de poner zancadillas. Allá cada cual.

2º) Poco pudo hacer Morante ante el flojo y descastado Parladé que remendó el encierro titular. Sí que lo intentó con las mejores intenciones ante el más soso de los Garcigrande lidiados. Alguna verónica suelta con inequívoco sabor, una larga cordobesa de cartel y varios naturales con largura y encaje. Atraviesa un óptimo momento el de La Puebla y bueno será verlo de nuevo con oponentes más a juego.

3º) Manzanares completó una muy digna tarde que, tal vez, pudo verse empequeñecida por el derroche de valores del toreo de El Juli. Se le vió fácil, quizá demasiado, resuelto y clarividente. De haberle funcionado la tantas tardes inefable espada podría haber obtenido un trofeo como mínimo. Pero aguantarle el tirón a tan ilustre compañero de cartel se antoja, hoy por hoy, una cuestión harto complicada.

4º) El juego de los toros de Garcigrande / Domingo Hernández puede calificarse como interesante, siempre a más en la muleta a excepción del soso cuarto. Los lotes de Manzanares y El Juli, con sus matices, posibilitaron el triunfo. El quinto, además, fue un toro bravo y encastado que brilló con luz propia en las diestras manos del torero madrileño.

·FOTOGALERÍA:  La corrida del Domingo de Resurrección, en imágenes

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