Edición del jueves 23 de Noviembre de 2017

No es verdad, ángel de amor…

Miguel Ángel Moreno




El mes de noviembre es el del Tenorio. El mito-espíritu de Don Juan Tenorio recorre durante treinta días las calles de la ciudad, saliéndose de las páginas de José Zorrilla, Tirso de Molina, Molière, Goldoni e incluso de las partituras de Mozart.

El mes de noviembre es el del Tenorio. El mito-espíritu de Don Juan Tenorio recorre durante treinta días las calles de la ciudad, saliendo de las páginas de José Zorrilla, Tirso de Molina, Molière, Goldoni e incluso de las partituras de Mozart. La leyenda de este joven amante, díscolo, incrédulo y, con cierto aire de fanfarrón, inspiró a una treintena de óperas, es una de las obras teatrales más representadas de la historia y pasea la imagen romántica de Sevilla por todo el mundo.

De hecho, muchos de los escenario de la propia obra se pueden tocar con la palma de la mano, se pueden apreciar y en ellos se puede comer o dormir.

La Hostería del Laurel en el barrio de Santa Cruz es la taberna en la que Don Juan y Don Luis habían acordado reunirse transcurrido un año después de su apuesta, es donde se desarrolla casi todo el Acto I de la obra. Si visitas Sevilla, y más en noviembre, es de obligada cita esta taberna, antigua ‘casa de gulas’, casas que abundaban en Sevilla, y hoy, con otro nombre, siguen llenando sus calles, y aún más este mítico barrio. José Zorrilla se alojó en ella mientras escribió su obra más conocida. Se dice que gran parte de su inspiración para la creación de sus personajes y encuadre de la historia vino dado por aquellos que les rodeaban en aquellos momentos.

El convento donde se encuentra recluida Doña Inés desde su nacimiento y donde lee la carta de Don Juan y se desmaya al ver a éste se encuentra en la calle Calatrava. Parece ser un hecho cierto que una familia Tenorio tuvo cementerio propio, en extramuros de Sevilla, donde hoy está situado el Instituto Murillo, puesto que cuando se construyó este edifico como pabellón para la exposición Iberoamericana de 1929, aparecieron al hacer los cimientos algunas lápidas, y una precisamente con el nombre de Don Juan Tenorio. La casa que compró Don Juan a su regreso del destierro sería la calle Génova, hoy Avenida de la Constitución, a cuya puerta muere, en la ficción teatral, Don Juan atravesado por la espada del capitán Centellas.

Durante todo este mes, la figura de Don Juan Tenorio se impondrá en Sevilla a la recién importada neo tradición de Halloween. Por calles, plazas, en teatros y museos, el Tenorio recordará a los sevillanos:

“No me causan pavor

vuestros semblantes esquivos

jamás, ni muertos ni vivos, humillaréis mi valor

Yo soy vuestro matador

como al mundo es bien notorio;

si en vuestro alcázar mortuorio

me aprestáis venganza fiera

daos prisa: aquí os espera

otra vez Don Juan Tenorio.”

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