Edición del lunes 23 de Octubre de 2017

Carnet de especialista

Ángel Cervantes




La tercera del abono de Sevilla resulto ser una tarde de toros insípida y sin nada reseñable, en la que se lidiaron toros de Cuadri, por los toreros Antonio Ferrera (ovación y ovación), Leandro (silencio y silencio) y Eduardo Gallo (ovación y silencio). (Con vídeo)

En cuatro lances (3ª Feria de Abril de Sevilla)

Se lidiaron seis toros de Hijos de D. Celestino Cuadri -el cuarto sobrero-, bien presentados. Fueron ovacionados en el arrastre tercero y quinto.

Antonio Ferrera, ovación tras aviso y ovación tras aviso.

Leandro, silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Eduardo Gallo, ovación y silencio.

Media entrada.

En cuadrillas se desmonteró Domingo Siro.

1º) Imponente de presencia y seriedad, la corrida de Cuadri pidió el carnet de especialista a los toreros anunciados. Pese al disgusto del ganadero por el juego de los toros, que aseguró al final del festejo que el año que viene no volverá a Sevilla, tercero y quinto ofrecieron posibilidades en distinto grado que, por unas circunstancias u otras, se fueron diluyendo. Lamentablemente, el cuarto, cuya salida provocó fundadas esperanzas de bravura y emoción, se estrelló contra un burladero y se partió el pitón derecho por la cepa.

2º) Antonio Ferrera firmó una de sus mejores tardes en la Maestranza, y eso que se llevó el peor lote. Sobrado de recursos técnicos, tanto con el capote como con la muleta, anduvo con una firmeza y un valor de los que impactan. Pese a que a sus dos trasteos les faltó continuidad, porque los dos toros no la ofrecían, Ferrera debió marcharse satisfecho al hotel. El público, además, supo verlo y valorarlo en su justa medida.

3º) Leandro es torero de corte artista al que la corrida le vino demasiado grande. Afligido, nervioso y desubicado, el fino diestro de Valladolid debió estar mejor con el quinto, que terminó por desbordarlo. Fue un toro que precisó de muleta firme y toreo en línea recta, aportes técnicos indispensables de los que no anda sobrado precisamente. Le pesó mucho la tarde y, además, se le notó en exceso.

4º) Pese a que atraviesa un buen momento, Eduardo Gallo debió afinar la estrategia ante el buen pitón derecho del tercero de lidia. Después de dos muy buenas tandas en redondo, el salmantino se echó la muleta a la izquierda, el pitón malo del toro, y la intensidad de la faena bajó dos escalones que ya no pudieron remontarse. Ante el sexto, sin posibilidades de lucimiento, anduvo aseado.

 

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