Edición del miércoles 15 de Agosto de 2018

La otra torre de Sevilla

Fernando Solís




Paseando por la calle Betis, en estas noches de atrás que no han sido muy apacibles para Sevilla, me dio por mirar a la Torreo del Oro entre los barrotes que separan la zona pública de la privada. Allí se levantaba ella, pequeña -en comparación con la Giralda-, pero gigante a la vez. Vigía de […]

Paseando por la calle Betis, en estas noches de atrás que no han sido muy apacibles para Sevilla, me dio por mirar a la Torreo del Oro entre los barrotes que separan la zona pública de la privada. Allí se levantaba ella, pequeña -en comparación con la Giralda-, pero gigante a la vez. Vigía de nuestro Guadalquivir y emblema de ese puerto de Sevilla donde comerciantes de lugares dispares llegaban a vender sus mercancías. Pocos la miran, pero cuando lo hacen se quedan prendados de ella. La otra torre de Sevilla no puede vivir sin su Giralda, y ésta no puede lucir sin su Torre del Oro.

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