Edición del miércoles 13 de Diciembre de 2017

La calle de los catalanes

Isabelina López




Sevilla y Barcelona estuvieron unidas durante más de cuatro siglos por una calle, la llamada de Catalanes, en el centro de la ciudad. Un grupo de peones catalanes apoyó la reconquista y se quedó a vivir, creando un puente comercial con Cataluña.

Los habitantes de Cataluña tuvieron una calle en Sevilla durante cuatro siglos, en pleno centro de la ciudad. La calle de Catalanes se llamó. El rey Fernando III y su nieto Sancho IV así se lo concedieron a un grupo de catalanes que llegó con el Santo a reconquistar la ciudad y se quedó a vivir en ella. 

Detalle del rótulo de la calle Albareda, antigua calle de los Catalanes, en Sevilla.

¿Sabías que los catalanes tienen su calle en Sevilla? O mejor dicho, la tuvieron hace más de un siglo, ya que en el XIX las autoridades de turno decidieron cambiarle el nombre y darle el de Albareda. Aunque parezca sorprendente, fueron peones catalanes los que llegaron a la ciudad a mediados del siglo XIII para apoyar a Fernando III en la reconquista de Sevilla. Se conocían con el nombre de almogávares y se asentaron en Camas y Coría del Río, donde el rey les brindó tierras para que se asentaran e impidieran que los árabes poblasen la zona.

La presencia de catalanes permitió crear una línea comercial tal con Barcelona que Sancho IV, nieto de Fernando III, les dio una zona concreta de Sevilla para vivir. De manera que aquellos peones que un día llegaron para reconquistar la ciudad, se quedaron en ella ocupando el centro de la misma. En concreto, la zona aledaña a la Catedral.

La afluencia de comerciantes catalanes a Sevilla creció de tal manera -llegaron incluso armadores- que obligó a ampliar el barrio concedido a estos nuevos vecinos. A mediados del siglo XIV, esta nueva población se extendió por el entorno de la Plaza Nueva, hasta la calle Zaragoza. Es por ello que una de las calles de la zona pasó a llamarse Calle de Catalanes. Para ser más exactos, la vía perpendicular a las actuales Méndez Núñez y Tetuán, que en 1881 pasó a denominarse calle de Albareda.

José Luis Albareda.

No obstante, la historia de esta calle relata que antes de ser bautizada Albareda, en honor al gaditano del Puerto de Santa María y senador por Sevilla en 1887 José Luis Albareda, también se conoció con el nombre de Cruz del Negro. La leyenda atribuye esta denominación al hecho de que una persona negra se puso en venta en esta calle con el propósito de saldar un desagravio a la Purísima Concepción.

Finalmente, fue el apellido Albareda el que se quedó con la calle, después de que el gaditano en cuestión, ministro de Fomento de la época, luchase por la infraestructura de Sevilla en Madrid a causa de las riadas que azotaron a la ciudad. Albareda fue el responsable de las infraestructuras de España en la época de Alfonso XII, miembro del Partido Liberal, con el que consiguió un escaño por Sevilla en los años 80 del siglo XIX.

Pasaron ya ocho siglos desde que aquel grupo de catalanes llegara a Sevilla. Su calle ya tiene otro nombre, pero no por ello dejó de ser la calle de Catalanes.

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