Edición del jueves 20 de Junio de 2019

Porqué emigré a Alemania

Roberto Diez Martínez




Voy a intentar resumirlo y no enrollarme mucho. Aunque espero que esto sirva algún día para que mis hijas sepan por qué vinimos a este país. Todo empieza en mi último año de carrera, cuando me conceden una beca Erasmus, y entre las opciones que más me seducen está la de una ciudad de Alemania, […]

Voy a intentar resumirlo y no enrollarme mucho. Aunque espero que esto sirva algún día para que mis hijas sepan por qué vinimos a este país.

Todo empieza en mi último año de carrera, cuando me conceden una beca Erasmus, y entre las opciones que más me seducen está la de una ciudad de Alemania, de la que jamás había oído hablar, y cuyo nombre no fui capaz de decir hasta meses después y creo que todavía no soy capaz de hacerlo bien: Brunswick, Braunschweig para los alemanes, en la baja Sajonia. a unos 60 kilómetros  de Hannover. Corría el año 1999, así que el curso académico 1999-2000 lo hice allí. Por entonces mi nivel de alemán era como el de Alfredo Landa: sabía decir Bayer de Munich y poco más.

 Me remonto tan atrás para que conozcan la conexión con el presente: allí como no podía ser de otra forma conocí a muchos españoles, que como yo se lo querían pasar bien durante un año y aprender lo justito para pedir una cerveza, una salchicha o ligar lo justito. De esa época lo que me fascinó de Alemania era que la mayoría de los amigos que hice estudiaron una ingeniería. Había una demanda tremenda de técnicos ingenieros y además les brindaban la oportunidad de hacer prácticas, el proyecto fin de carrera en sus empresas y la posibilidad de conseguir un puesto de trabajo tras ese periodo de aprendizaje. Así que la mayoría de mis amigos prolongaron su estancia un año más.

Yo no quería ser menos, así que después del típico conflicto familiar (me refiero a eso de: “no te ha bastado perder un año para perder otro”, “lo que tienes que hacer es el proyecto fin de carrera y buscar trabajo”). Al final me salí con la mía y volví a la ciudad donde había estado el curso anterior con la idea de buscar unas prácticas en un estudio de arquitectura.

La búsqueda  no fue fácil porque como ya te he dicho, Alemania es un país para ingenieros. Pero después de un mes de ir y venir de estudio en estudio —todavía por entonces Internet no tenía tanto tirón, por lo menos en España— al fin conseguí hacer unas prácticas en Volkswagen, en el departamento de arquitectura, desarrollando el concepto de los concesionarios de la marca (Audi, VW, Skoda, etc). En resumen: el primer curso estuve ocho meses y el segundo año seis meses.

Tenía que volver para hacer el proyecto fin de carrera, y nada más llegar 2001 me salió la posibilidad de trabajar en un estudio. Comencé a trabajar y a realizar el proyecto fin de carrera; ese año conocí a María José y del resto te puedes imaginar, la boda, y dos niñas.

Entonces saltamos del mayo de 2001 cuando vuelvo a las pasadas navidades del 2012.

He de decir que siempre he sido un trabajador autónomo, lo cual puede constituir una de las razones por las que esta historia ha llegado hasta Alemanía.

Era el verano de 2011, y presentí que las cosas no se movían con la alegría de antes y que todo proyecto costaba un mundo en concretarse y en salir. Desde entonces lo ví claro. El futuro profesional de los técnicos españoles estaba fuera. La globalización había traído la posibilidad de moverte, pero el sentimiento que hay lamentablemente en nuestro país es el pasotismo. El ya me llamaran o ya me buscaran o ya me caerá del cielo. Tenemos la mala costumbre de querer trabajar debajo de casa y que mama viva en la puerta de al lado. Y ese pensamiento ha sido una losa para muchos que por “cultura”, que no es otra cosa que cultura, nos hemos apalancado en la comodidad.

He de decir, que igual yo lo he tenido más fácil que otros. Al nacer en Melilla, siempre tuve la idea de salir de allí, y por eso con 18 años me fui de a estudiar a Sevilla donde he vivido hasta ahora.

Volviendo al punto de las navidades del 2011.  Empecé a decirle a mi mujer la posibilidad de emigrar a Alemania en busca de trabajo. Ella también es autónoma y técnica. Las primeras veces se reía; después paso por la fase de estas loco; más tarde por la fase de decir que no le hacía gracia; luego por la del llanto, cuando lo vio cerca y ahora que está a escasos 20 días de venir a Alemania, creo que en el fondo lo espera con algo de ilusión. La verdad es que como no ha sido del día a la noche y ha sido un proceso; creo que ella misma se ha ido concienciando o eso dice.

Después del fin de año de 2011, lo primero que hice fue redactar mi currículo en alemán. Por supuesto con la colaboración de mi amigo Eli, que es el culpable que esté hoy en Alemania. El ha sido el vínculo necesario para dar el salto. Amigo de mi primera época en Alemania, que después de estar de ingeniero en Seat, lleva ya muchos años en Audi.

Y cuál fue mi sorpresa, que a los tres días de mandar mi primer currículo, me llama una empresa alemana para preguntar por mí. Me causo una grata impresión y me dio ánimos para seguir el camino que había decidido. Obviamente aquella primera llamada quedo en nada, pero seguí echando currículos.

Tras un año y después de hacer seis o sietes entrevistas por teléfono o por teleconferencia, saqué la conclusión de que lo primero que hay que hacer para buscar un trabajo en Alemania es estar en Alemania y controlar el idioma. Los alemanes son muy nacionalistas en el sentido que ellos abren las puertas de tu tierra pero se juega con sus cartas y para ello el idioma es fundamental. Mi alemán era para defenderme y más después de tantos años sin usarlo. Así que me quedaba un largo camino.

En el 2012 seguí echando curriculos pero he de decir que tampoco me mataba. El como el trabajo no me faltaba todavía,  a veces más volumen que otras, pues no tenía una necesidad imperiosa.

Pero llegó el verano de 2012, que fue clave para decidirme. En esa época se notaba en la calle crispación, inseguridad, el ambiente de trabajo que rodeaba a la construcción ya estaba muy viciado. Para empezar a hablar tenías que rebajar tus honorarios sin saber ni siquiera lo que había que hacer. Y creo que todo fue colmando el vaso.

Así que después de hablarlo con mi mujer (aunque ella dice que lo decidí solo)

puse fecha en septiembre para irme a la aventura. A primeros de septiembre entregábamos la obra de la ampliación del Factory del aeropuerto, así dije que a partir del 15 de septiembre me montaba en mi coche y carretera y manta.

En este momento entra de nuevo mi amigo Eli. Al no tener ningún trabajo por delante, mis opciones pasaban por irme a un sitio donde por lo menos alguien conocido pudiera orientarme y ayudarme. Así que, como él vive en Ingolstadt (conocida porque esta la factoría Audi, también por su muralla y por ser la cuna de Frankenstein) en la región de Baviera, a 80 kilómetros de Munich, pues decidí irme alli.

Después de intentar disfrutar de mis niñas en el verano, el 17 de septiembre, a las 7 de la mañana, salí con destino a Ingolstadt, y después de 2.600 kilómetros llegué a las seis de la tarde del 18 de septiempre. Para entonces mi amigo Eli, o mejor dicho su suegra alemana, que para mí es mi suegra también, me había buscado una habitación en un piso de estudiantes cerca del centro y una academia para recordar el alemán.

Una vez allí empecé a buscar ofertas de trabajo, y la verdad es que fue todo muy rápido, aunque he de decir que no es lo normal. A la semana me llamaron para hacer una entrevista telefónica y a la segunda semana me llamaron para hacer otra entrevista presencial. Por temas de agenda se fijo al mes de llegar a Ingolstadt: Fui hice la entrevista y sobre la marcha me dijeron que si.

He de decir que en este caso el idioma alemán no fue determinante, porque tuve la impresión durante toda la entrevista que me querían incorporar al equipo si o si. Es una empresa constructora, y dado que he estado haciendo un curso hasta febrero, me contrataron a media jornada. Desde febrero estoy con un contrato de jornada completa y actualmente llevo la dirección de obra (jefe de obra) de un hotel en el centro de Munich.

Ahora sólo espero que acabe el curso escolar, para reencontrarme con mi familia.

Roberto Diez Martínez. Arquitecto

Comentarios

Un comentario to “Porqué emigré a Alemania”

  1. Juan de dios valdez on Agosto 3rd, 2015

    Que tan dificil es Para un mexicano vivir en alemania mandeme un correo

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