Edición del lunes 23 de Octubre de 2017

Sábado de Ramos

Nicodeme Rubio




El soleado día arrancó con el traslado de las cofradías de la Madrugá. Las cinco hermandades de la jornada realizaron la estación de penitencia sin sobresaltos.

El soleado día arrancó con el traslado de las cofradías de la Madrugá. Las cinco hermandades de la jornada realizaron la estación de penitencia sin sobresaltos.

La Soledad de San Buenaventura a su paso por la Plaza del Duque. / Eduardo Briones

Hemos tenido que esperar al fin de semana para disfrutar al fin de una jornada bañada por el sol, con una temperatura primaveral y arropada por un gran gentío propio del Domingo de Ramos deseoso de ver pasos en la calle tras tres años muy castigado por el agua. La sobriedad del epílogo de la Semana Santa pareció contagiar al traslado de las dos hermandades que tuvieron que refugiarse de la lluvia durante la Madrugá.

A las 10:30 emprendía el regreso la Esperanza de Triana a la Capilla de los Marineros. El traslado dejó inéditas estampas. La principal, la ausencia de acompañamiento musical. Una sobriedad impropia de la hermandad de Triana, que tardó cuatro horas para cubrir el trayecto que separa la puerta de San Miguel de la Catedral y la capilla de la calle Pureza. Tampoco los pasos del Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias de la hermandad de los Gitanos regresaron a su templo acompañados por sus bandas de música habituales. A las once de la mañana emprendían su regreso desde la iglesia de la Anunciación para llegar poco antes de las 14:00.

La tarde del Sábado Santo trajo normalidad tras una convulsa semana. El palio del Sol sufrió un pequeño percance en las inmediaciones de la Plaza Nueva al desprenderse parte de la bambalina delantera. El pequeño contratiempo que solucionaron los priostes, no restó compostura a esta cofradía de barrio con ruán verde que un año más llamó la atención por su estética particular.

Bajo un cielo ligeramente encapotado llegaron a la plaza de la Campana las hermandades de Los Servitas y el Santo Entierro. El epílogo oficioso a la Semana de Pasión fue la cofradía de la Soledad de San Lorenzo, que entró en la Carrera Oficial a las 20:15. El único paso de esta cofradía puso el broche de oro que cada año entona el Sacri en la plaza de San Lorenzo, al filo de las medianoche.

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