Edición del 18 de Noviembre de 2018

Tiempo de mantilla cofrade

Marta del Valle Pascual




Sevilla se llena de mujeres luciendo el clásico y enlutado tocado el Jueves y Viernes Santo Estamos en la Semana Santa de Sevilla y el Jueves y Viernes Santo son muchas las mujeres que rescatan la tradición de las mantillas para visitar los templos, acudir a los Santos Oficios y ver las cofradías, aunque la […]

Sevilla se llena de mujeres luciendo el clásico y enlutado tocado el Jueves y Viernes Santo

Mantillas el pasado Jueves Santo./ GARCÍA CORDER

Estamos en la Semana Santa de Sevilla y el Jueves y Viernes Santo son muchas las mujeres que rescatan la tradición de las mantillas para visitar los templos, acudir a los Santos Oficios y ver las cofradías, aunque la norma no escrita dicta que las mujeres de mantilla no deben estar en la calle hasta altas horas de la noche. En torno a la mantilla existe un código estético y tradicional por lo tanto las mujeres que así se visten deben respetar ciertos requisitos en la indumentaria, peinado, maquillaje y comportamiento.

VESTIMENTA

Vestido negro, elegante y sobrio, nada ostentoso. Los mejores son los rectos o de tubo siempre con el largo por debajo de la rodilla, con manga francesa o larga. Las telas pueden ser: terciopelo, seda, muaré, crepé, no siendo de encaje. Es inadmisible la minifalda, así como los pantalones. Se deben evitar los escotes pronunciados, ya que vamos a asistir a los Santos Oficios y a visitar los templos. Las mujeres mayores suelen vestirse con traje de chaqueta, falda y top negros. Las medias deben ser de cristal en negro, no tupidas y nunca medias de color carne. Respecto al calzado, zapatos de salón clásicos siempre en negro y sin excesivo tacón.

COMPLEMENTOS

 En esta ocasión, menos es más. Hay quien apuesta por brillantes o por pequeñas perlas, que no resten protagonismo ni formalidad al conjunto.  Nada de collares ni muchas joyas, siempre hay que recordar que quien viste mantilla va de luto. Alguna pulsera discreta y sin reloj, y si se quiere anillo o alianza. Como bolso un clutch negro clásico, junto con un rosario. Opcionalmente hay quien se pone guantes hasta la muñeca calados o de encaje.

 PEINETA, MANTILLA Y BROCHE

La peina es el principal complemento de la mantilla. Pueden ser de diferentes tonalidades desde las más claras a más oscuras, de formas redondas, cuadradas y rectangulares. Pueden ser lisas o con dibujos calados.  Las que más se usan son las rectangulares con remate semicircular. Deben estar de acuerdo con la forma de tu cara: si es alargada, mejor peina baja. Con una cara redonda se puede llevar una peina alta, que estiliza más. También depende de la altura y el gusto de la mujer. En Sevilla las que más se usan son las peinas de teja.

 “Las peinas se llevan ahora más bajitas, no tan altas como antiguamente”, afirma una empleada de la clásica tienda Zapi, de mantillas y mantones, situada en la calle Sierpes.

La mantilla debe ser de color negro. Será confeccionada en tul, Chantilly o blonda. Las de Chantilly son las más espectaculares y elegantes por su ligereza; las de blonda, más de nuestra tierra. En la tienda Diza de la calle Tetuán suelen recomendar las mantillas más claritas para las más jóvenes pero reconocen que es a gusto de cada persona. “Dependiendo si la confección es a máquina o artesanal, los precios de las mantillas oscilan desde los 46€ hasta los 4.500€, dependiendo de la cantidad de bordados”, afirma la hija del dueño de la tradicional tienda Juan Foronda, una de las más conocidas de Sevilla.

El largo por delante debe cubrir los brazos; por detrás, sobrepasar ligeramente las caderas y se deja caer levemente por los hombros.

El broche suele ser ovalado y plateado con circonitas o perlas. Se coloca para sujetar la mantilla a la peineta. Hoy en día se utilizan de bisutería.

Las mujeres que quieran lucir de mantilla el Viernes Santo deben cumplir un requisito fundamental que las diferencia de las mujeres del Jueves Santo: la mantilla debe cubrirles el cabello por delante, quedando sobre la frente.

PEINADO Y MAQUILLAJE

El maquillaje debe ser lo más natural posible. Nada de colores fuertes para los labios y los ojos finamente marcados con línea en negro. El pelo deberá ir recogido en un moño bajo, que no sobresalga de la nuca. Bien peinado por la parte delantera, sin dejar mechones caídos en la cara. Teniendo en cuenta estos consejos queda ponerlo en práctica y disfrutar de esta tradición puramente española.

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