Edición del jueves 23 de Marzo de 2017

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Ventura: seis toros, 20 caballos, una gesta

Miguel Ángel Moreno

El 14 de abril de 2013 será una fecha para guardar en los anales de la historia de la Plaza de Toros de Sevilla y, esperamos que también, en la de los que tengan la suerte de vivirlo en directo. Diego Ventura, el caballista de La Puebla del Río, el paisano de Morante, el dueño de Morante, el que ha abierto siete veces la Puerta del Príncipe busca el reto más importante de su carrera: una tarde una, seis toros seis, veinte caballos veinte.

En unos años en el que la Fiesta no pasa por su mejor momento, las grandes gestas y los grandes gestos son los que pueden enganchar e ilusionar de nuevo a la afición, la que hay y la que puede venir. De ahí que Ventura se prepare a conciencia en su finca, ‘El rincón de Diego’, perdida en la marisma de La Puebla, rodeado de los suyos, entrenando a conciencia casi de sol a sol, sin reparar en la hora ni en el tiempo. Para él siempre hay algo que hacer, no existen sábados ni domingos. Todos los días son laborables, porque su labor es su afición. Es el laboratorio donde se forja la leyenda, donde se busca la perfección, donde se sueñan encuentros, quiebros, violines… Y hasta muletazos.

Porque el toreo a caballo no es un arte menor, porque el rejoneo no es relleno de carteles, porque la espectacularidad de la conjunción del hombre con el caballo y el toro es la plasticidad absoluta de la naturaleza pura en el albero. Ventura sueña una tarde de ensueño.

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